Después de disfrutar de una playa pequeña pero magnifica por su limpieza y comodidad, se preparan para ir al Cine, coincidiendo si fuera posible con la hora de la comida, aunque a cualquier otra serán siempre bien recibidos y mejor atendidos.
En la playa, miran hacia la montaña y en la segunda línea, encontraran una callecita o más bien un pasaje donde se ubica un pequeño local llamado El Cine, que debe su nombre a que a mitad del pasado siglo, era donde se ubicaba la única sala de la localidad.
Pues ahí, en ese rincón podrán disfrutar de una comida sin pretensiones, recomiendo la ensalada de tomates, tras una mañana playera, unas sardinitas, chocos y unas cuantas especialidades de la casa a un precio de risa. Pero siendo importante lo del precio, lo que para mí lo hace especialmente recomendable, es la amabilidad de su personal y especialmente su dueño Juan Carlos que acoge a la clientela con tal cariño y efusividad, que no es raro ver clientes que repiten desde hace muchísimos años y que dejan siempre un hueco en sus vacaciones en Tenerife para volver al Cine.
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